Sé que algún día volverá a aparecer en nuestras vidas ese hermoso e interminable arco iris, aquel que nos alegraba y nos daba fuerza en los momentos díficiles, pero hasta entonces nos toca soportar los daños que la tormenta provoca, protegiéndonos mutuamente y no dejando que los truenos nos paralizen y nos impidan seguir en la búsqueda de nuestra calma. Ni los peores vientos, ni los fríos más intensos van a separarnos y mucho menos dividirnos; NO SIN ANTES PELEAR.
miércoles, 29 de julio de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
Eres viento
Una fría habitación, una mesa y sobre ella un cenicero, un juego de llaves y un adiós. Susurros se transforman en gritos, confusiones en dolores, alegrías en tristezas, una cálida sonrisa desaparece y lágrimas caen de un rostro sin cesar. En las paredes rebotan de un lado a otro palabras sin sentido, pero que lastiman y mucho.
El adiós sigue en pie. Se escucha el ruido de las llaves en la puerta, tus pasos se alejan y otros se acercan: es el vacío, y vino a destruir todo lo que se encuentre entre las cuatro paredes tan frías como un témpano.
Se borra tu presencia, tu alegría, pero no se borra tu dolor. Tus ojos también se borran, y sé que no escuchás nada, querés olvidarte hasta de tu nombre, pero también estás olvidando quién sos.
Nada es fácil, pero cuando uno tropieza tiene que levantarse. Estás en un abismo, y en tu soledad te aferrás al deseo de vivir muerto en vida; y respeto tus decisiones, es más, acabás de irte. Tu sombra no es más reflejada por mi luz, es que ya no se encuentra en mí... y no sólo por tu ausencia, si no porque el centenar de sensaciones provocó un cortocircuito en mi interior.
Hoy hace más frío que nunca, debe ser que ésta vez lo siento mucho más en el cuerpo, y es peor el saber que tu brisa no acompañará mis días. Porque sos como el viento, insignificante como una brisa en Verano, pero destructor como un tornado, mágico pero también impulsivo, único diría yo.
Sos viento en constante movimiento, en la eterna búsqueda de la paz contra tus guerras interiores. Sos viento porque aunque anzuelos te atrapen y dolores te opaquen, encontrás la manera de liberarte y viajar.
Pase lo que pase va a serme imposible atraparte, te escurrís entre mis dedos, sin problemas los atravesás y seguís tu incierto destino. Pero sos viento y puedo oírte, y resuenas todo el tiempo en mi mente. Allí resurges en mis recuerdos, te siento cerca aunque estés muy lejos, mi alma no te es indiferente y mi corazón te llora.
Sos viento y no puedo atraparte, tampoco encontrarte... tan sólo sentir la amargura de saber que no estás para darle un sentido a este desierto corazón.
sábado, 25 de julio de 2009
jueves, 16 de julio de 2009
La mentira
Frágil, ingenua y a la vez una experta en mentiras. Tenía una gran capacidad para ocultar algunas cosas, entre ellos estaban sus sentimientos. Guardaba en el fondo de su corazón cada momento y no tenía una razón, una explicación, NADA. Sólo no los compartía con nadie e incluso se mentía a sí misma. Cambiaba el dolor por amor, la decepción por la ilusión, la soledad por compañía. Quizás lo hacía porque sí, o tal vez para sentirse mejor y aliviar un poco las cosas que le dolieran, como las desilusiones para no lamentar esos recuerdos tristes, incluso las mentiras; aunque ella también lo hacía sabiendo que fingir constantemente también causaría mucho daño, y más que nada e ella misma. Sabía muchas cosas, desde cómo reaccionar ante las distintas situaciones y seguir enredando con sus engaños a quien la escuchase, hasta cómo convencer al más difícil de lo inexistente. Sí, era una gran manipuladora, pero entre farsas y enredos olvidó lo más importante: “Las mentiras tienen patas cortas”, esa frase que miles de veces escuchó salir de tantas bocas, las palabras que nunca tuvo en cuenta por sentir esa extrema seguridad que le indicaba todo el tiempo que nada podía salir mal. Mentía siempre que podía, era una buena actriz; pero con el tiempo comenzó a darse cuenta que al fingir no le iría muy bien.
Un día las cosas empezaron a cambiar, aparentemente sin razón alguna cada día era más difícil ocultar sus sentimientos, poco a poco comenzó a preguntarse qué era lo que estaba mal. Los auto-reproches siguieron y sus cambios también. Empezó a resignarse y a tomar como opción el dejar de sentir lo que ya no podía ocultar. Pero, ¿por qué pensaba que sí o sí tenía que ocultar sus emociones? ¿Cómo iba a dejar de sentir? ¿Cómo haría para no sufrir? Y lo más importante, ¿qué era eso que tanto quería ocultar?
Muy sencillo o muy complejo, había escuchado varias veces sobre este tipo de emociones, que dependen y mucho de la persona, ya que cada uno lo vive de una forma muy distinta…
…Pero ni ella entendía qué tenía de malo ese sentimiento que debía reservárselo. Realmente no tenía nada de malo, pero frente a lo desconocido uno nunca sabe bien qué hacer, y eso era lo que pasaba. Su sentimiento día a día crecía más y más, y con él sus dudas. Sin embargo sus enredos se desarmaban frente a sus ojos, y eso era lo que más le molestaba.
Después de tanto intentar entenderse, decidió que lo mejor era quitarse de la cabeza todas sus ideas y pensamientos, ya no quería pensar en cómo reaccionar ni tampoco en dejar de sentir. Creyó que si se olvidaba un poco todo volvería a ser como antes, para volver a hacer lo que ella consideraba correcto, a pesar de estar más confundida que nunca. Nunca pudo olvidarse por completo, nunca pudo dejar de pensar, y mucho menos dejar de sentir. Ya no le entraba en el cuerpo ese mar de emociones, y no le quedó otra que dejar de mentir.
En ese momento pudo ver todo el daño que se había provocado por impedirse llorar cuando lo necesitaba o compartir un momento felíz con una persona importante. Nada podía ser más doloroso que mentirse a sí mismo, ni siquiera la mayor de las decepciones. No había más dudas, nada que responder, las respuestas estaban una por una en su mente.
Dejó de reprimir a su corazón, sus sentimientos no eran nada de otro planeta, sólo que eran una novedad, algo que jamás había experimentado. Se había enamorado, sabiendo que no tenía que pensar en cómo actuar, qué decir, qué callar. Ser ella misma, hacer lo que le saliera y sintiera. Su respuesta era una sola de ahora en más, jamás volverse a mentir.
martes, 14 de julio de 2009
FIN...
Por vos, por mí, pero más por mí que por vos. No deseo ser egoísta, pero tengo que ser un poco así para no lastimarme ni lastimar a nadie más, puede que esto esté mal pero por primera vez en mucho tiempo me importa lo que a vos no, YO. No voy a perder mi esencia por vos, vos perdiste la tuya y no por mí. La vida es vueltera y en este caso hubo vueltas en exceso, los cambios tan bruscos son difíciles de aceptar, y yo no me adapto y por eso no puedo aceptarlos tan fácilmente. No por ser mala persona, ni por rencorosa, ni siquiera por inmadura, pero es tiempo de dejar de perder el tiempo. Perdimos lo que nunca tuvimos, y hoy termina lo que nunca tuvo que empezar. La soberbia nubla la vista, nunca voy a olvidarme de eso y sé que estoy bastante ciega por miles de defectos que siempre destacaste, pero no voy a dejar que mi ceguera me destruya por completo, sin antes pelearla. Pelearla por última vez.
jueves, 9 de julio de 2009
sábado, 4 de julio de 2009
viernes, 3 de julio de 2009
jueves, 2 de julio de 2009
"La gente ve lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se quedan con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad quizás estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega.
La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos.
La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros. No se puede escapar a lo que ven de nosotros.
Todo se trata de cómo nos ven y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos.
Dicen que la primera impresión es la que cuenta, pero también que lo esencial es invisible a los ojos.
¿Cuándo me van a sacar esos ojos de encima y van a ver lo que realmente soy?"
C. A
Superficiales.
Sensación de soledad. Una soledad letal por sentir que nada de lo que podés llegar a hacer va a ser suficiente. ¡¿Suficiente?! Nunca es suficiente en esto. Convivir con ésta sensación en el cuerpo que poco a poco te destruye internamente, rompiendo toda ilusión que se interponga en su camino, asesinando cada pequeña esperanza que habite en el alma pero a la vez otorgando resistencia mínima para soportar el dolor, pero no la suficiente como para inmunizarte.
Perderse y no saber qué hacer, sufrir sin entender, sentirse MENOS porque se pretende algo que nunca existió, PERFECCIÓN. (¡Como si otros fueran perfectos!), de perfectos no tienen nada, es una farsa, una máscara, un maquillaje para simular ante terceros cuando mejor convenga para lograr bienestar, un vacío invade porque los farsantes conocen el mal que provocan y aún así no les afecta ni les duele ya que realmente no les importa nada. Perdieron los valores y cada una de sus virtudes se transforma en superficialismo.
Desconocer completamente al gran (pésimo) actor/es, y encontrar novedades desagradables.
El egocentrismo SÓLO ARRUINA, y viene de la mano con la soberbia y la mala predisposición para reconocer los errores.
(¡MA-
TA-
TE!)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)















